Complejo de Palaspata fue recinto ceremonial y de control tiwanakota



8 jul.- El descubrimiento del complejo arqueológico de Palaspata, demuestra que la expansión de Tiwanaku no sólo abarcó la zona del lago Titicaca y que el control territorial fue planificado, a través de rutas que registraban el flujo de poblaciones, la gran estructura lítica con recintos internos que permitieron el tributo ceremonial por la producción, pudo funcionar como una puerta de ritual, desde y hacia los valles de Cochabamba para el cultivo y el traslado, principalmente, del maíz que fue un bien importante para los tiwanakotas. 

La explicación corresponde al arqueólogo boliviano José Capriles, profesor asociado de Antropología en la Universidad Estatal de Pensilvania y principal autor del estudio científico del descubrimiento, que fue presentando junto con autoridades del Ministerio de Culturas y publicado en la revista de arqueología internacional “Antiquity”. 

“Necesitamos más investigaciones para aprender la función que cumplió Palaspata, pero sabemos que Tiwanaku fue un Estado bien organizado y que tuvo una expansión planificada lejos de la zona del lago Titicaca”, dijo Capriles. 

Según la investigación, el Estado de Tiwanaku pasó de ser una aldea agrícola sedentaria cerca de la orilla sureste del lago Titicaca a una gran ciudad y una organización política macro regional durante la segunda mitad del primer milenio después de Cristo (d.C.). Su núcleo ceremonial comprendía una serie de templos monumentales orientados astronómicamente que fueron construidos con grandes piedras talladas. 

Palaspata se ubica a 215 km al sur de Tiwanaku, consta de un edificio semi-cuadrangular orientado ortogonalmente con relación al eje cardinal y mide, aproximadamente, 120 m de este a oeste y 150 m de norte a sur, está en la cima de una colina casi plana y con más de 50 metros de elevación, cerca de la actual comunidad de Ocotavi, perteneciente al Municipio de Caracollo en el departamento de Oruro y muy cerca de la carretera del eje troncal La Paz – Cochabamba. 

Al haber sido erigido sobre una colina plana en una ubicación discreta con un cierto grado de inclinación en los extremos norte y sur, no es visible desde la carretera, por lo que pudo haberse mantenido sin intervención alguna, y “es posible que ni los incas hayan notado que existía”, afirmó el experto. 

Caracollo es un punto intermedio clave en la ruta entre La Paz y Oruro, también es un punto de bifurcación hacia Cochabamba. “La posición de este sitio es verdaderamente estratégica”, añadió. 

“Como hoy, en la época de Tiwanaku, el lugar conectaba tres rutas comerciales principales que enlazaban tres ecosistemas muy diferentes: las productivas tierras alrededor del lago Titicaca en el altiplano norte, el árido altiplano central, ideal para el pastoreo de llamas, al oeste, y los productivos valles andinos orientales de Cochabamba al este”, aseveró Capriles. 

Según la Oficina de Comunicaciones de la Facultad de Artes Liberales de la Universidad Estatal de Pensilvania, los investigadores coincidieron en afirmar que “asumen que el sitio tenía cierta importancia para conectar a las personas (de las diferentes regiones)”. 

El alcalde de Caracollo, Justo Ventura, dijo a la Oficia de Comunicaciones de Pensilvania que “los hallazgos arqueológicos en Palaspata son significativos, porque resaltan un aspecto crucial de nuestro patrimonio local que había sido completamente ignorado”. 

El descubrimiento es considerado para el Alcalde del Municipio de Caracollo como vital para la comunidad, “quienes asumen que la documentación será invaluable para promover el turismo y mostrar la rica historia de la región”. 

El viceministro de Patrimonio e Industrias Culturales y Creativas, Juan Carlos Cordero, anunció que se iniciarán los trámites respectivos para que el sitio arqueológico sea declarado Patrimonio Nacional con lo que se pretenderá incidir en su conservación. Capriles con técnicos del Ministerio de Culturas y de la Alcaldía de Caracollo visitaron Palaspata la pasada semana con la finalidad de coordinar la preservación del lugar. 

El interior de la estructura lítica de Palaspata está compuesto por 15 recintos cuadrangulares de similares dimensiones dispuestos alrededor de dos patios rectangulares concéntricos, pudo tener dos accesos, uno hacia el este y otro hacia el oeste. 

Seis habitaciones bordean el perímetro de los muros norte y sur, mientras que cinco habitaciones delimitan el muro este. Estas habitaciones, que miden aproximadamente 22 x 25 m, son rectangulares, tienen dimensiones relativamente similares y podrían haber contenido divisiones adicionales. 

Para Capriles, es posible que estos recintos hayan sido usados para las ceremonias y el tributo por la producción, principalmente, del maíz, que era trasladado en extensas caravanas de llamas desde los valles de Cochabamba, y considerado un bien importante para los tiwanakotas, porque fue la materia prima para la elaboración de la chicha empleada en los grandes rituales. 

La investigación puntualiza que es poco probable que los recintos internos rectangulares estuvieran techados, porque habría sido difícil cubrir los aproximadamente 600 metros cuadrados de superficie que cubre cada uno. Esto es más evidente en una reconstrucción isométrica (representación tridimensional) de la edificación, que refleja paredes de tres metros de altura, lo que también demuestra la enorme escala del complejo arqueológico de Palaspata. 

En relación a la existencia de una cerámica tiwanakota de los valles cochabambinos, el arqueólogo boliviano que posee estudios de doctorado en la Universidad de Washington en San Luis (EEUU), sostuvo que se encontró esta clase de cerámica en varios sitios en Cochabamba como en Tupuraya, Quillacollo y Sierra Mokho, un estilo que tiene ciertas diferencias, pero que sugiere que fueron producidas en la región de los valles, “lo que demuestra una relación estrecha con Tiwanaku”. 

“Los challadores cochabambinos parecidos a los kerus (vasos ceremoniales), pero con una base inferior más angosta y que tenía un orificio en su base, fueron usados en los rituales con la chicha, esto confirma los vínculos con la región de Tiwanaku. Ahora sabemos que estuvieron relacionados a través de puntos intermedios como Palaspata”, explicó. 

Las prospecciones arqueológicas encontraron al interior de la edificación densidades moderadas de artefactos con la mayor concentración en las habitaciones circundantes. Son comunes los fragmentos cerámicos de kerus, tazones, cuencos acampanados, tinajas e incensarios, elaborados con pastas de alta calidad y decorados con iconografía de Tiwanaku. 

Capriles reconoció que “todo lo que se ha mostrado es hipotético, por lo que se necesitan excavaciones en el sitio, inclusive una prospección geofísica (técnicas no destructivas que se utilizan para estudiar las propiedades físicas del subsuelo) para identificar a ciencia cierta la cronología de la construcción de Palaspata y conocer cuándo fue construido o si fue en varias fases, descubrir si los recintos tienen otros módulos interiores, qué productos albergaban o qué tipo de ofrendas se realizaban”.

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